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El error más común al que me he enfrentado al compartir budismo en mi círculo cercano, es que piensan que el Buda es aquel hombre gordito, que si le sobas la panza te va a ir bien económicamente. 

Buda no es un sustantivo, es un adjetivo. Buda significa literalmente: “el despierto” o “el que logró la iluminación”. Por lo tanto, así como hablamos de licenciada, ingeniero o doctor. Es posible decir: mujer buda u hombre buda, lo cual quiere decir, mujer completamente despierta u hombre completamente iluminado. 

En consecuencia esto quiere decir, que ser un buda o lograr la budeidad está al alcance de todos. 

En la historia han existido infinidad de Budas, o seres completamente iluminados, en la actualidad existen grandes maestros vivos que son considerados como tal.

Los casos más conocidos, que trascienden épocas y culturas, es por ejemplo, la historia del Buda Shakyamuni, que vivió hace 2,500 años en las inmediaciones de Nepal e India; el Buda Tömpa Shenrab que vivió hace 17,000 años en las inmediaciones de Tíbet y Pakistán o el Buda Maiytreya que es el buda del futuro. 

¿Qué es budismo?

“Buda no era budista” como “Cristo no era cristiano”, son frases que leí hace varios años y me hacen todo el sentido, pues lo que realmente buscaban eran su verdad, tal como lo intentamos hacer todos nosotros hoy en día. 

Por lo tanto, el budismo para mí es un conjunto de sutras, enseñanzas, prácticas, respiraciones, meditaciones, etc. que han legado los Budas a sus alumnos y que sirven como un método para lograr el estado de buda. Un estado de paz, plenitud y permanencia en la conciencia, aún frente a los embistes de la vida o del samsara. 

Por lo tanto, todos podemos acceder a estas enseñanzas y practicarlas, sin importar nuestra creencia filosófica o religiosa.

Una vez aprendidas las enseñanzas del Buda, pon manos a la obra, en aplicarlas en tu vida diaria, porque «Budismo es acción».

Dany Zen